lunes, 13 de febrero de 2023

Wonderwoman Crónicas en Hell's kitchen Parte 2: Bullseye vs Wonderwoman

 


INT./EXT. COMPLEJO INDUSTRIAL ABANDONADO - NOCHE

El aire es gélido. El eco de una ciudad lejana es lo único que perturba el silencio de este cementerio de maquinaria. Vigas de acero oxidadas se proyectan hacia un cielo sin estrellas como las costillas de un leviatán muerto.

En lo alto de una pasarela metálica, una silueta. BULLSEYE. No se mueve. Solo observa el punto de encuentro que él mismo designó. Es un depredador esperando en su terreno.

Wonder Woman llega a pie. Cada paso es deliberado, sin sonido sobre el concreto roto. No hay rastro de su armadura dorada, solo el traje de combate, funcional y oscuro. Sus ojos escanean la inmensidad del lugar, un laberinto de peligros potenciales. Cada trozo de metal, cada escombro, es un arma en las manos de su enemigo.

La voz de Bullseye resuena desde las alturas, amplificada por la acústica del lugar, filosa y sin emoción.

BULLSEYE Sabía que vendrías. El peso del mundo sobre tus hombros no te permite ignorar un chantaje tan… mundano.

Ella no responde. Su mirada se fija en la figura lejana.

BULLSEYESeamos claros. Derrótame y el video que hunde a Fisk es tuyo. El FBI podrá volver a dormir tranquilo.

Un silencio tenso. Bullseye se inclina ligeramente, saboreando el momento.

BULLSEYEPero si yo gano… no te voy a matar. Sería un desperdicio. Te voy a quebrar. Cada hueso, si es necesario, pero sobre todo, el espíritu. Te convertirás en mi instrumento. Imagina los titulares: la gran Mujer Maravilla, reducida a ser el perro de ataque de un simple mortal. Un símbolo de que hasta los dioses pueden ser domesticados.

PRIMER PLANO - WONDER WOMAN

Su rostro es una máscara de calma forzada. Pero en sus ojos arde una furia helada. La propuesta no es una bravuconada; es un veneno diseñado para profanar todo lo que ella representa. Es la máxima humillación.

No hay arrogancia en su interior. Por primera vez en mucho tiempo, siente la fría posibilidad del fracaso. No por falta de poder, sino por la precisión letal de un hombre que no tiene nada que perder y que ha elegido un campo de batalla donde cada objeto es su aliado.

Su mandíbula se tensa. La aceptación del riesgo endurece su expresión. No es que no contemple la derrota, es que la visión de esa derrota es tan monstruosa que la única opción es erradicar a quien se atrevió a plantearla.

Bien mujer maravilla si yo gano esta noche serás mía, tocaré cada rincón de tu cuerpo y te haré gritar como una perra.

Si me ganas tendrás lo que quieres. 

Sería una pelea fácil pero sus poderes aún no han regresado. Solo tiene resistencia y fuerza por sobre la normal. Su orgullo de guerrera amazona le impide negarse a una batalla.

Wonderwoman llega al lugar está parada en lo alto de una grua observando el lugar, no ve mas personas más que Bullseye. Al parecer no hay trampa en su desafío. será una pelea justa. Ella saca su laso de su cintura y baja dando una voltereta y cayendo parada como una diosa.

Bullseye pregunta, ¿quieres lanzar el primer golpe muñeca? y pone su cara.

Ella da un paso atrás y se prepara par el combate.


El saborea al ver sus piernas, esos muslos tan sensuales. La mirada de Bullseye es la de un depredador que descompone a su presa en un conjunto de objetivos: articulaciones, tendones, puntos de presión.

Su primer movimiento es una finta. Lanza un trozo de metal afilado, no a su cara, sino a sus pies, obligándola a dar un paso lateral. En esa fracción de segundo de reajuste, él ya ha cerrado la distancia.

No busca un golpe de fuerza. Su ataque es bajo y rápido, un golpe con el codo dirigido con precisión quirúrgica al nervio peroneo, en el costado de la rodilla derecha de ella.

Wonder Woman gruñe, más por la sorpresa que por el dolor. Una punzada eléctrica recorre su pierna. Su respuesta es un puño en reversa, un arco de poder puro que debería pulverizarlo. Pero él no está ahí. Se ha deslizado hacia un lado, usando la propia agresividad de ella como evasión. El puñetazo de la heroína destroza la pared de ladrillos donde él estaba hace un instante.

Él contraataca con un golpe de revés. Ella lo esquiva, el puño rozando su sien.

Wonder Woman no le da espacio. Lanza una patada frontal. La fuerza es absoluta. Bullseye cruza los brazos para recibir el impacto, usándolos como un escudo. El golpe lo lanza hacia atrás, haciéndolo atravesar una puerta de madera podrida como si fuera de papel. Aterriza dentro de la bodega contigua.

Ella lo sigue, entrando en la penumbra del almacén. No hay rastro de él. Silencio.

El ataque viene desde el techo.

Bullseye cae sobre su espalda, sus piernas se enganchan a su cintura y su brazo se cierra alrededor de su cuello en un mataleón perfecto. Es una lucha de técnica contra fuerza bruta. Sus músculos de acero se tensan, buscando aplastar su tráquea.

Por un instante, ella siente la presión cortando el aire. Es una trampa mortal. Sin dudarlo, se impulsa hacia atrás con toda la fuerza de sus piernas, usando su propio cuerpo como un ariete.

El cuerpo de Bullseye se estrella violentamente contra una columna de concreto. El impacto le arranca el aire y rompe su agarre. Cae al suelo, aturdido.

Levanta la mirada justo a tiempo para ver el puño de Wonder Woman descender. El golpe en la mandíbula es brutal, seco. El sonido resuena en la bodega. Bullseye queda tendido en el suelo, inmóvil.

Ella camina hacia él, su respiración agitada por la furia. Un error.

Cuando está a solo dos pasos, Bullseye, aún en el suelo, gira su cuerpo con una velocidad inhumana y patea una pesada caja de metal. La caja se desliza por el suelo y golpea con fuerza el mismo muslo que había atacado antes. El dolor ahora es agudo, real.

Él aprovecha esa mínima apertura para ponerse de pie en un movimiento acrobático. Pero ella es más rápida. Gira sobre su talón, ignorando el dolor, y salta. Su rodilla se eleva en un arco ascendente que impacta de lleno bajo la barbilla de Bullseye.

El golpe levanta a Bullseye del suelo. Cae de espaldas, la sangre brotando de su boca. Parece el final.

Pero mientras cae, su mano derecha se cierra sobre dos largos clavos oxidados que sobresalen de una tabla rota en el suelo. Antes de que su espalda toque el cemento, sus dedos ya los han orientado.

Con un último gesto de desafío, lanza los dos clavos directamente hacia ella.



Un doble CLANG metálico y agudo resuena en la bodega.

Wonder Woman cruza sus brazaletes justo a tiempo. Los clavos se estrellan contra el metal divino, lanzando chispas antes de rebotar inofensivamente hacia la oscuridad. El impacto vibra en sus antebrazos.

Esa defensa es la única ventana que Bullseye necesita.

No pierde el impulso. El final de su caída es el inicio de una carrera suicida directo hacia ella. Se levanta como un resorte, ignorando el dolor en su mandíbula.

Wonder Woman lo recibe con un puñetazo directo, un pistón de fuerza diseñado para terminar la pelea. Pero él se zambulle por debajo del golpe, tan cerca que el viento de su puño le revuelve el cabello. Al pasar, lanza su propio puñetazo, un gancho corto y vicioso a sus costillas.

Ella intercepta el golpe con su antebrazo. El impacto es sordo y pesado. Un dolor óseo se irradia por su brazo, un recordatorio de la fuerza antinatural que posee incluso un simple mortal entrenado a la perfección.

Impulsada por la furia, ella contraataca. Un puñetazo seguido de una patada frontal en una combinación fluida y letal. Él no esquiva: desvía su puño con la palma abierta, usando el impulso de ella para desequilibrarla una fracción de segundo, lo justo para inclinarse y que la patada silbe a un centímetro de su cabeza.

Ahora tiene distancia. Una sonrisa cruel se dibuja en su rostro ensangrentado. De su bota, saca una cuchilla de combate de hoja negra.

El maldito saca una cuchilla y sonríe al imaginar los cortes en el cuerpo de la hermosa mujer maravilla. Tu cuerpo y tu piel son tan perfectos ya puedo sentir como esta cuchilla traviesa esa piel desnuda desgarrando esos jugosos músculos de tu cuerpo mujer maravilla. Toda esa perfección... es solo piel. Una capa delgada sobre la misma carne y sangre que el resto. Déjame enseñarte lo fácil que es abrirla.

El primer corte es un silbido. Un tajo diagonal y ascendente directo a su cara. Wonder Woman se arquea hacia atrás, la punta de la hoja pasa a milímetros de su garganta.

Sin pausa, él gira sobre sí mismo y lanza un corte de revés, bajo y rápido, buscando su abdomen. Ella salta hacia atrás, aterrizando con ligereza a varios metros de distancia.

No la ha tocado. Y sin embargo, Bullseye sonríe.

No es la sonrisa de la frustración, sino la de la confirmación. Cada esquiva, cada bloqueo, es una respuesta que ella le está dando. Él no está fallando. Está calibrando. Y la mirada en sus ojos le dice a Wonder Woman que acaba de darle la medida exacta para el siguiente ataque.

El combate los lleva más adentro, a una sección cavernosa atestada de montañas de neumáticos viejos. El aire huele a caucho y polvo. Es un laberinto negro que absorbe el sonido.

Wonder Woman ahora presiona la ofensiva. Es una tormenta de ataques calculados. Bullseye intenta contraatacar, pero sus fintas son anticipadas, sus tajos son desviados. Sus años de entrenamiento y su genio táctico se estrellan contra una muralla de habilidad y poder divinos. Ha recibido demasiados golpes, su cuerpo grita de dolor y la fatiga empieza a nublar su precisión.

En un acto de desesperación, amaga con lanzar su cuchilla, pero duda; quedarse desarmado sería una sentencia. En su lugar, intenta una ráfaga de patadas, tejiendo cortes con la cuchilla entre los golpes. Es caótico, impredecible.

Wonder Woman no retrocede. En lugar de bloquear una patada, se adelanta y golpea con el puño cerrado la parte exterior de la rodilla de Bullseye. Un chasquido sordo. La pierna de él se dobla en un ángulo antinatural.

Un aullido de dolor se ahoga en su garganta. Mientras se tambalea, ella ya está en movimiento. Un rodillazo ascendente impacta su mandíbula con la fuerza de una explosión, levantándolo del suelo.

Suspendido en el aire por una fracción de segundo, en un último acto reflejo, Bullseye lanza la cuchilla. El arma gira por el aire, directa a la cara de ella.

CLANG.

Ella la desvía con su brazalete sin siquiera mirarla. La cuchilla sale disparada y se clava profundamente en la pared de un neumático gigante, donde queda vibrando con un sordo THUMP.

Bullseye aterriza mal, su rodilla lesionada cede. Antes de que pueda reaccionar, él corre hacia ella, desarmado y cojeando, en un estallido de pura rabia. La toma por el cuello, un acto inútil de desafío.

La respuesta de ella es inmediata y brutal. Sin piedad. Un puñetazo. Otro. Y otro. Cada golpe a sus costillas resuena con un impacto húmedo y profundo. Él siente cómo sus huesos crujen, al borde de fracturarse. La suelta, ahogándose.

No hay respiro. Ella arremete. Una andanada de ocho golpes directos al rostro, tan rápidos que se funden en un solo borrón de violencia. Un codazo final a su esternón lo lanza hacia atrás.

Su cuerpo impacta contra una pila de neumáticos, que absorbe la fuerza y lo hace rebotar hacia adelante, dejándolo de pie, apenas.

Una sonrisa rota y ensangrentada se extiende por su rostro. BULLSEYE(Escupiendo sangre) > Ahí está... No hay ninguna diosa. Solo una bestia... igual que yo.

Se pone en una precaria pose de boxeador, un último bastión de desafío. Lanza una ráfaga de puñetazos salvajes, impulsados solo por el odio. Ninguno conecta. Wonder Woman los esquiva con una calma helada, moviendo la cabeza y el torso con una economía de movimiento insultante.

El último puñetazo de él queda en el aire. Ella gira sobre su eje.

Su pierna se extiende en una patada giratoria perfecta.

Mientras Bullseye va cayendo, con el mundo girando y oscureciéndose, su último pensamiento consciente no es de lujuria. Es de análisis profesional. Ve la pierna que lo derriba, el arco del movimiento, la tensión perfecta de los músculos.

La belleza biomecánica... de un arma letal.

Cae inconsciente antes de tocar el suelo.



El mundo regresa a Bullseye como un trueno de dolor. El impacto de su cuerpo inconsciente contra el suelo de concreto lo ha sacudido de vuelta a la realidad. El sabor a sangre y goma llena su boca. La patada que lo derribó no se siente como un golpe. Se siente como si un animal mitológico le hubiera partido el esternón.

Con un gruñido que es más de rabia que de dolor, se apoya en sus manos. Tose sangre.

Es una fuerza indomable, piensa, mientras una sonrisa rota se forma en sus labios. Veremos cuánto dura eso.

Sus ojos se fijan en el mango negro de su cuchilla, todavía incrustada en el neumático. Es su única oportunidad. Con un esfuerzo sobrehumano, se pone de pie, cojeando, y arranca el arma de su prisión de caucho.

Wonder Woman se acerca, lista para incapacitarlo definitivamente. Pero él, en lugar de huir o defenderse, salta sobre ella con el alarido de un hombre que ya ha aceptado su propia muerte.

La sorpresa del ataque la desequilibra. Ambos caen al suelo en una maraña de violencia. Ruedan sobre el cemento sucio hasta que él queda encima. Su peso es insignificante, pero su posición es letal. Con sus dos manos, presiona la cuchilla hacia abajo, la punta afilada temblando a un centímetro de la garganta de ella.

Ella resiste, sus manos agarrando las muñecas de él. Es una lucha de palanca, no de fuerza. Los músculos de sus brazos se tensan, el metal de la hoja refleja el pánico y la furia en sus ojos.

Entonces, deja de forcejear con los brazos.

En un movimiento explosivo, dobla sus rodillas hacia el pecho y luego las dispara hacia arriba. Sus piernas, actuando como catapultas, lo levantan por los aires, lanzándolo por encima de su cabeza. Bullseye vuela sin control y se estrella contra el suelo detrás de ella.

Ambos se ponen de pie simultáneamente. El aire está cargado de tensión. Ella lo mira: roto, sangrando, pero con una mirada de desafío intacta. Él se niega a caer.

Ha sido suficiente.

Con un movimiento fluido y decidido, Wonder Woman desenfunda su espada y levanta su escudo. El suave silbido del acero abandonando la vaina es una promesa. El emblema dorado de su escudo brilla en la penumbra. El juego ha terminado.

Pero Bullseye no retrocede. No muestra miedo. Al contrario, se ríe. Una risa genuina, triunfante.

Es más fácil robarle a una amazona sus armas cuando ella misma te las muestra, piensa él.

Su mano se mueve con una velocidad borrosa, no hacia ella, sino hacia una cuerda de nylon desgastada que cuelga de una viga sobre ellos. Con un rápido corte de una pequeña navaja que saca de su manga, la cuerda se parte.

Un chasquido seco. Y en lo alto, en la oscuridad, algo pesado comienza a caer.


Wonder Woman alza la vista justo a tiempo para ver el infierno desatarse. Con un gemido de metal torturado, la estantería entera colapsa. Una avalancha de acero, madera y neumáticos se precipita sobre ella.

Rueda instintivamente, un movimiento felino para escapar de la zona de impacto. Pero es demasiado tarde. Logra sacar la cabeza y el torso del corredor principal, pero la cascada de escombros la alcanza. Un neumático pesado golpea su espalda, seguido de otros que aprisionan sus piernas. El peso es aplastante.

Por un momento, solo hay polvo y el eco del derrumbe.

Entonces, una figura emerge de la nube de partículas. Bullseye, cojeando, pero con una mirada de triunfo depredador. Se detiene frente a ella, que lucha por liberarse.

<center>BULLSEYE</center> > Así. Así es como quería verte.

Una patada brutal y precisa impacta en su mandíbula. El sonido de sus dientes chocando es nauseabundo. Antes de que pueda enfocar la mirada, otra patada, esta vez al pómulo. Siente el calor de la sangre brotar de su labio partido.

<center>BULLSEYE</center> > La gran diosa, atrapada bajo un montón de basura. Sangrando en el suelo como una mortal cualquiera.

Intenta apoyarse en sus manos para erguirse, pero él pisa con fuerza su mano derecha, aplastándola contra el concreto. Un grito ahogado se escapa de ella. Luego pisa la izquierda. La inmoviliza. Pisa su espalda, añadiendo más presión a sus pulmones.

Levanta uno de los neumáticos más pesados sobre su cabeza.

<center>BULLSEYE</center> > Es tu turno de sangrar.

Deja caer el neumático con toda su fuerza. Ella gira la cabeza en el último instante. El borde de goma y acero impacta contra el concreto a centímetros de su cráneo, pero el golpe lateral le abre una herida en la sien. Más sangre.

Él se gira, buscando entre los escombros. Encuentra lo que busca: una larga varilla de refuerzo de hierro, un extremo afilado por la rotura. Una lanza improvisada. Sonríe mientras camina hacia ella, saboreando el momento de clavar a un dios en el suelo.

Ella lo mira acercarse, su visión borrosa por el dolor y la sangre. Su mano derecha, ahora libre, se mueve con dificultad. El Lazo de Hestia, brillante como oro líquido, se desliza de su cadera.

Cuando él levanta la lanza para el golpe final, el lazo sale disparado como una serpiente dorada. Se enrosca alrededor de su cuello.

Ella tira con una fuerza devastadora. Bullseye es arrancado de sus pies y vuela hacia ella. Justo cuando llega, Wonder Woman, aún en el suelo, le conecta un uppercut con el puño libre. El impacto levanta su cuerpo y lo deja caer de espaldas, inconsciente.


SEGUNDOS DESPUÉS

Ella se ha liberado y está de pie. Arrastra a Bullseye por el lazo hasta el borde de una plataforma sin barandilla, una caída de diez metros a un nivel inferior. Lo sostiene suspendido sobre el vacío. Él recupera la conciencia, tosiendo, con el lazo quemándole la piel.

WONDER WOMAN: No será tan fácil. Si mueres, no obtengo lo que quiero. Estás derrotado. Dime dónde está el video.

Él intenta esbozar una mentira, pero un dolor agudo e insoportable lo recorre. Es una agonía mental, como si su propia alma se incendiara.

BULLSEYE:¡¡HAAA!! ¡Maldición!

WONDER WOMAN:No hay mente que pueda resistirse al lazo. Contesta.

Él la mira con un odio puro, su voluntad luchando contra la magia.

BULLSEYET:e diré la verdad... Me encantaría apretarte con tu propia soga hasta que...

El lazo se tensa, cortando sus palabras y arrancándole un grito.

WONDER WOMAN:  La pregunta. Ahora.

BULLSEYE: (Con los dientes apretados) > El video... no lo tengo yo. Ya lo tiene el FBI. Está en la bóveda de pruebas del cuartel central. Solo una persona tiene la llave.

Mientras habla, su mano libre se apoya en la pierna de ella, buscando un punto de apoyo para aliviar la tensión del lazo, un luchador buscando instintivamente cualquier ventaja.

WONDER WOMAN:No me toques.

La orden es fría, absoluta. Para sorpresa de Bullseye, su mano se retira por sí sola, como si hubiera tocado fuego. La obediencia no fue una elección.

La mira, el terror superando por primera vez al dolor y al odio.


El texto es muy bueno. Refleja la brutalidad de la situación y el estilo que buscamos.


Versión Mejorada

ACCIÓN

WONDER WOMAN

(Voz de metal fundido)

¡Dime quién tiene la llave, Bullseye!

El lazo de Hestia vibra con una luz que es a la vez verdad y tormento. Bullseye aprieta los dientes, las venas de su cuello marcadas por la tensión. El impulso mágico de confesar es como una soga apretándose en su garganta.

BULLSEYE

(Un susurro áspero)

¡No lo sé! ¡Te lo juro, no sé el nombre!

El lazo, con su verdad incuestionable, confirma la sinceridad de sus palabras, pero no el final del suplicio. Wonder Woman frunce el ceño. La frustración es un veneno lento que le empaña la mente. Bullseye, percibiendo esa debilidad, encuentra una grieta.

BULLSEYE

(Un brillo malsano en sus ojos)

Pero... te daré una pista... Piensa. Es alguien que ya has enfrentado. Alguien que disfruta de los juegos... tanto como yo.

La carnada es perfecta.

Los ojos de Wonder Woman se desenfocan. Su mente, una máquina de guerra, escanea el pasado, buscando un patrón. Sus enemigos, sus estrategias. El brillo del lazo parpadea, su control menguando.

Y eso es todo.

Bullseye siente un agujero en la tela de la realidad. El dolor del lazo se vuelve lejano. Con un esfuerzo titánico, su mano derecha, aparentemente inerte, se desliza por su costado. La lucha es interna. Cada centímetro es una batalla contra la voluntad mágica. Los dedos se aferran a un peso frío y mortal.

Una manopla. Un objeto de acero que no debería estar ahí.

Con un gruñido que es mitad agonía y mitad desafío, se impulsa hacia adelante. No es un golpe heroico, sino un golpe de animal acorralado. Corto, ascendente, vicioso. Directo a su vientre. Un golpe bajo que no le pertenece al universo de los dioses.

El metal impacta. El aire se escapa de los pulmones de Wonder Woman en una exhalación rota. Un relámpago de dolor blanco consume su visión. El mundo se vuelve silencio. No hay grito, solo el espasmo de un cuerpo que no puede procesar un dolor tan vil. Sus dedos se relajan, su agarre en el lazo se rompe.

El lazo cae al suelo, un círculo dorado y mudo.

Bullseye cae, su cuerpo temblando, rodando para recuperar el equilibrio. Se levanta de un salto, una sonrisa triunfal y demente en su rostro sangriento.

Ella está de rodillas, la cabeza gacha, paralizada por un dolor profundo y humillante que anula todas las demás heridas.

Él la mira desde arriba, saboreando el sabor de una victoria que le pertenecía a otro. La victoria de un monstruo sobre una diosa.

WONDER WOMAN (Un jadeo agudo, roto) ¡Hoo... dioses!

El lazo de la verdad, mudo y sin poder, yace en el suelo. Bullseye se acerca, la silueta de un depredador triunfante. La mira, su sonrisa se ensancha.

BULLSEYE (Voz de un depredador) ¿Te dolió, preciosa?

Ella permanece en el suelo, con el aliento cortado, sus manos cubren su entrepierna. Muerde su labio inferior hasta que brota sangre. El dolor es un océano que la arrastra. No es un dolor de guerra, sino un dolor bajo, sucio.

Bullseye extiende una mano, su pulgar se apoya con fuerza en el muslo de ella. Wonder Woman intenta apartarse, pero su cuerpo no responde. El dolor es una jaula. Él la obliga a abrir un poco más sus piernas.

BULLSEYE (Un susurro áspero, cruel) Permíteme...

Su puño se levanta, y un segundo golpe, tan brutal como el primero, impacta. El grito de Wonder Woman se ahoga en su garganta, convertido en un gemido.

WONDER WOMAN (Un quejido profundo, sensual) ¡Hoo…!

Bullseye la mira, sus ojos brillan con una locura que es casi éxtasis.

BULLSEYE (Se ríe, un sonido seco) ¿Qué fue eso? Gritas muy sensual, ¿lo sabías?

Él se acomoda. Abre el compás para un tercer castigo. Un golpe más. Y otro. La cintura de Wonder Woman se levanta y cae, rebotando contra el frío concreto. Sus gritos se transforman en una sola nota de agonía.

WONDER WOMAN (Un eco lejano de una diosa) ¡HOOOOOOOOO!

Ella queda en el suelo, retorciéndose. A un lado, el lazo. Al otro, la manopla. En medio, una diosa humillada.






Bullseye se acerca a ella, su sombra lo cubre por completo. Su mano se cierra alrededor del lazo de Hestia. No lo usa para preguntar la verdad, sino para causar dolor.

BULLSEYE (Voz de depredador) ¡Te voy a domar, perra!

Le enrolla el lazo en el cuello, sin piedad, y tira con fuerza. Ella lucha, sus manos intentan apartar la cuerda. Su cara enrojece. Bullseye aprieta más, y se inclina.

BULLSEYE (Susurra en su oído) ¿Te dolió, hermosura?

WONDER WOMAN (Jadeando, con la voz rota) ¡Sí!

Bullseye sonríe, satisfecho, y aprieta el lazo con más fuerza.

BULLSEYE (Casi cantando) ¿Qué vas a hacer con la información que te di? Porque la verdad, no te servirá de nada si acabo contigo ahora.

Su puño, con la manopla puesta, se estrella en las costillas de Wonder Woman. El sonido es seco y brutal. Ella se retuerce, el lazo aún en su cuello.

Bullseye la levanta, la empuja hacia la baranda. Ella intenta un golpe desesperado. Él lo bloquea con el antebrazo. Él le da dos golpes directos en la cabeza con la manopla. Un tercer golpe, una patada frontal con toda su fuerza, impacta su pecho. El cuerpo de Wonder Woman se dobla hacia atrás, rompe la baranda, y cae sobre una mesa de vidrio que estalla en mil pedazos. El sonido es de huesos rotos y cristal.

Él baja las escaleras con calma, la encuentra tendida en el suelo, rodeada de vidrios. La sujeta de una bota y la arrastra sin contemplaciones.

Ella reacciona, lo patea con lo último de sus fuerzas. Se pone de pie, renqueando, la cara ensangrentada. Él se detiene, saca una pistola y le dispara sin parar. Las balas vuelan. Wonder Woman intenta cubrise, bloquea una bala tras otra, pero sus reflejos no son los de una diosa. Su cuerpo está lastimado. El dolor la frena. Varias balas la impactan en el hombro, el brazo.

El grito de Wonder Woman se ahoga en el fragor de la batalla.

 



Bullseye, en un arranque de locura, corre hacia ella. La empuja con brutalidad, su mano se cierra sobre la cara de Wonder Woman y la estampa contra la pared. Sin dudarlo, un golpe con la manopla se hunde en su pecho, dejándola sin aliento. Un segundo golpe contra el cemento y la cabeza de la amazona rebota.

Él toca la silueta de su pecho, con una sonrisa demente en el rostro, baja la mano por la costilla lastimada y recorre su muslo. Sube de nuevo y su mano se esconde bajo su falda. Un gemido de dolor, de humillación, escapa de los labios de Wonder Woman.

Bullseye sonríe, pero ella, con las últimas fuerzas que le quedan, lo empuja. Él cae de espaldas, aturdido. La amazona, herida y furiosa, se abalanza sobre él, sus golpes son una avalancha de furia contenida. Lo castiga hasta dejarlo casi inconsciente.

Wonder Woman se levanta con dificultad, pero un brutal fierrazo en el pecho izquierdo la hace tambalearse. Es un atacante nuevo. Él toma su mano y la amarra a un pilar. Luego, toma su teléfono, marca un número y espera.

BULLSEYE

(Voz de depredador)

¿Hola? Estoy llamando a la prensa. Tengo a la Mujer Maravilla amarrada y pronto gritará, ¿no es así, perra?

Bullseye, con una sonrisa demente, comienza a castigar los pechos de Wonder Woman con su manopla, una y otra vez. Acerca el teléfono, y los gritos desgarradores de la amazona se escuchan en la línea, una exhibición de dolor y humillación para todo el mundo.




Bullseye cuelga el teléfono y el silencio regresa. El ambiente se vuelve pesado, solo interrumpido por el sonido metálico de la vara de fierro golpeando el cuerpo de la amazona. Una y otra vez. Los golpes resuenan en el lugar, y el cuerpo de Wonder Woman se sacude con cada impacto. Sus pechos se hunden y vuelven a su forma.

El castigo continúa. Sus costillas, al borde de la fractura. Sus piernas, enrojecidas, casi moradas, se sacuden con el dolor. Bullseye se detiene, agotado, su respiración agitada. La mira, sonríe, y se acerca a ella.

BULLSEYE

(Voz de depredador)

Tranquila... esto acabará pronto.

Su mano se desliza lentamente sobre el abdomen de Wonder Woman, hasta llegar a sus pechos.

BULLSEYE

(Un susurro áspero)

Eres sexy, Wonder...

Introduce sus manos bajo la falda de la amazona y sus dedos se deslizan, la humillación es total.

Wonder Woman, con una furia indescriptible, lo empuja. Él retrocede, sacando sus manos con rabia. La amazona, con el poco aliento que le queda, saca la tiara de su cabello y la lanza. Bullseye la atrapa en el aire con una facilidad aterradora. La arroja de vuelta, y el filo de la tiara impacta en su hombro.

Ella la saca, la sangre corre por su brazo. Se la coloca, el dolor ya no importa. Retrocede, pero él se acerca, y con una patada brutal en el estómago la lanza contra la pared. Ella cae, inmóvil. El silencio vuelve a reinar. El depredador se ha cansado de su presa.



Bullseye se inclina sobre ella, la mira con una sonrisa demente.

BULLSEYE

(Voz seca y dura)

Eres patética, Wonder Woman. Te derroté uno a uno.

Le toma las piernas, acaricia sus muslos helados, y sin previo aviso, le da un golpe brutal en la entrepierna. Wonder Woman se retuerce, un grito de dolor sale de su garganta. Él se levanta, le abre las piernas con brutalidad, y le da una patada. Y otra. Y otra más. Ella casi llora de dolor, sus gemidos son música para los oídos de Bullseye.

BULLSEYE

(Se ríe)

Pensé que eras más fuerte. Veo que la gente siempre exagera las cosas.

Ella intenta levantarse. Sabe que podría derrotarlo con facilidad, pero su fuerza no regresará por completo sino hasta dentro de tres meses.

El maldito la espera con un fierro en la mano. Cuando Wonder Woman se levanta, él le da un golpe en la entrepierna que casi le fractura los huesos. Sangre brota de su boca, mientras se retuerce en el suelo. El depredador ha ganado.





BULLSEYE (La voz es un eco de locura, de triunfo) ¡Vamos, ponte de pie! ¡Vamos, superheroína!

Ella se levanta una vez más, un fantasma de la guerrera que fue. Bullseye, sin dejar de sonreír, toma un fragmento de vidrio de la mesa rota y se lo entierra arriba de su pecho. El grito de Wonder Woman se ahoga en su garganta, y cae de rodillas.

Él se inclina, toma su cabeza y la empuja con fuerza contra su pantalón.

BULLSEYE (Un susurro sucio) Bien, mujer, dime si lo sientes. Si no es así, lo sentirás. Podrías amarrarte el cabello y usar esos labios carnosos como debes. Te va a gustar.

Coloca una mano en la nuca de ella y la otra en el cierre de su pantalón.

Pero Wonder Woman, con una última chispa de furia, lo toma de las manos. Se levanta de un impulso. Un cabezazo, un rodillazo, y luego su tiara, tan afilada como una cuchilla, le corta el cuello. Bullseye se tambalea. Se abrazan para no caer, pero él, sabiendo que está derrotado, no desaprovecha un segundo. Manosea el cuerpo de la Mujer Maravilla, moldea su trasero, desliza sus dedos bajo su entrepierna, aprieta un pecho.

Él cae. El silencio es total.

Después de unos minutos, Wonder Woman se levanta. Victoriosa.




La puerta suena y entra nada más y nada menos que King Ping junta o a Fisk y sus secuaces.

Mujer maravilla! qué gusto volver a vernos.


Continuará.



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ADELANTO


Fisk esquiva el golpe de Wonderwoman y le lanza un Spray en los ojos.

King Pink disfruta el espectáculo y pide un trago a sus secuaces para admirar el espectáculo.

Le hace una barrida a la Mujer maravilla, ella cae de espaldas.



 Momento que aprovecha para dejar caer con todas sus fuerzas el bate en ambos pechos, no una sino 6 veces. El pobre cuerpo de la Superheroina rebota con cada golpe. ella se cubre con sus brazaletes pero Fisk lastima sus piernas dejando morada una de sus sensuales piernas.

Suficiente, se levanta King ping, parecía compasivo antes el castigo hacia wonderwoman pero el llegar a ella triza el suelo cuando su pie se deja caer sobre los pechos de wonderwoman quien grita al sentir la brutal presión 
HOOOO!!!

La mira con odio.

Insignificante mujer crees que podrías quitarme todo lo que he logrado. sabrás lo que le pasa a las personas que intentan hacerme caer. Por muy poderosa que seas no eres nada ante mí.

Levanta su pie y lo deja caer nuevamente aún mas fuerte 

HAAA!!! tose con sangre.

tranquila no te mataré, pero preferirás eso.


King Pink le deja caer una tonelada de peso en los abdominales al darle una enorme pisada, ella sangra por la boca. le repite el castigo hundiendo sus costillas. Él se da vuelta para tomar un arma.


La amazona se arrastra quejándose sensualmente con unos pequeños gemidos.

Nos quires exitar? 
Es hora de acabar contigo bastante problemas me has traído.

Que tan duro es tu armadura y tu cuerpo,

Toma un fierro pesado en atravesarla pero el golpe solo la hace rebotar de dolor. Sujétenla. luego de más de 10 intentas no puede. La pisa la garganta asta que toses sin para. y después de un gran salto deja caer el fierro con sus toneladas de peso perforando a la mujer maravilla en un pecho el grito de dolor es desgarrador. y podría termina ahi pero El King ping insiste en perforarla nuevamente provocando multiples fracturas en al sensual mujer maravilla



Ella a solo se queja de dolor, es el momento en que abren sus piernas y la violentan fuertemente




2 comentarios:

  1. Pregunta

    Hay posibilidades de ver un encuentro entre Wonder Woman vs Zulema Zahir en otro fanfic?

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    1. Claro Kyo, ya está disponible en mi blog. Gracias por al sugerencia

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