domingo, 29 de enero de 2023

Wonderwoman Crónicas en Hell's kitchen Parte 2



Capítulo Dos: Ecos del Pasado

La noticia llegó a oídos de Wilson Fisk, el temible Kingpin, como un eco inquietante desde las profundidades de su imperio. Una reportera, un grano de arena insignificante en su vasta maquinaria, se atrevía a hurgar en sus heridas, buscando al hombre que lo apuñaló en prisión. La sola idea encendió una chispa de furia fría en sus ojos.

"Encuentren a ese sujeto", ordenó Fisk a su abogado, con una voz que, a pesar de su calma aparente, resonaba con autoridad inquebrantable. "Es una prioridad absoluta." La eficiencia de su maquinaria se puso en marcha de inmediato, una cacería silenciosa y despiadada a través de los bajos fondos de la ciudad. Para Kingpin, este no era solo un asunto de venganza; era una amenaza a la ilusión de invulnerabilidad que tan cuidadosamente había construido.

Mientras tanto, en algún rincón oscuro de Hell's Kitchen, la reportera Karen Page seguía un rastro tenue. Semanas de incansable búsqueda, de sumergirse en los rincones más sórdidos de la ciudad, finalmente rindieron frutos. Había localizado al hombre, un fantasma del pasado de Fisk, un potencial testigo clave cuya declaración podría resquebrajar los cimientos del imperio de Kingpin y exponerlo ante el mundo. La pieza que faltaba para derribar al rey estaba al alcance de su mano, sin saber que su búsqueda había desatado la propia cacería de Fisk.

Karen Page se adentró en el nauseabundo laberinto que era aquella casa de drogadictos. El aire denso, cargado de vicio y desesperación, se pegaba a su piel mientras sorteaba cuerpos inertes y miradas perdidas. Con cada paso, la urgencia de su misión la impulsaba, hasta que, al fondo de un pasillo apenas iluminado, lo encontró. El hombre, demacrado y con la mirada turbia, se irguió con una hostilidad palpable.

"No voy a decir nada", espetó con voz ronca, cada palabra un rechazo cortante. La desesperación bailaba en sus ojos mientras un sutil movimiento de su cabeza y un parpadeo frenético le indicaron a Karen lo obvio: estaba siendo observado. Sus ojos se alzaron, siguiendo la dirección implícita, y allí, camufladas entre la suciedad y el abandono, descubrió dos cámaras de vigilancia. La trampa estaba puesta.

"Entonces salgamos de aquí ahora mismo", dijo Karen con una urgencia que apenas lograba disfrazar su creciente inquietud.

"No puedo, lárgate de aquí o lo lamentarás", replicó el hombre, retrocediendo lentamente, como un animal acorralado. El ensordecedor murmullo de la casa, la música estridente y las voces sin sentido, se desvanecieron de golpe, sumiendo el lugar en un silencio sepulcral que heló la sangre de Karen. Un escalofrío le recorrió la espalda. Estaba aterrada, pero la posibilidad de tener al testigo clave, de desmantelar la farsa de Kingpin, era un anzuelo demasiado grande. La decisión, abrumadora y peligrosa, pendía en el aire. En ese instante, con una violencia que hizo temblar los cimientos, la puerta se abrió de golpe.


Dos figuras corpulentas irrumpieron en la habitación, cortando el silencio con su presencia amenazante. Uno de ellos, con una rapidez brutal, aferró la camisa de Karen. Pero la reportera no era presa fácil. Con un movimiento fluido y preciso, producto de sus conocimientos de Taekwondo, retorció el brazo de su agresor, utilizando su propia fuerza en su contra, y lo lanzó hacia atrás, haciéndolo desplomar contra el suelo con un quejido ahogado.

El segundo hombre se plantó frente a ella en posición de combate, los nudillos apretados y la mirada fría. Karen sintió una punzada de adrenalina, la mezcla de miedo y determinación que la impulsaba. Sabía que la situación era desesperada, pero también sentía la posibilidad, aunque remota, de abrirse camino a la fuerza. El hombre lanzó un golpe directo, un puño que buscaba impactar en su rostro, pero Karen reaccionó con agilidad, elevando su pierna en una patada frontal que conectó de lleno en el pecho de su atacante, enviándolo a tambalearse hacia la puerta.

Por una fracción de segundo, el camino pareció despejado. Karen sintió un atisbo de esperanza, la adrenalina nublando el miedo. Pero la ilusión se hizo añicos con un golpe seco y contundente en la espalda, que la lanzó hacia adelante, sin aliento. Al girar con dolor, descubrió la traición en los ojos del testigo, quien ahora sujetaba su brazo, inmovilizándola para que el primer agresor, ya de pie y recuperado, pudiera asestarle un puñetazo en el estómago que le robó el aire y la dobló por la mitad.

La tomaron por los brazos y la arrastraron sin piedad por el pasillo oscuro, bajando unas escaleras mohosas hasta un sótano frío y húmedo. Allí, la izaron del suelo, colgándola de sus muñecas. La sangre comenzó a circular con dificultad, el dolor punzante en sus hombros era casi insoportable.

"Preguntaremos amablemente," dijo uno de los hombres, acercándose con una sonrisa cruel, "¿cómo nos encontraste? ¿Quién más sabe de esto?"

El silencio de Karen fue su única respuesta. El otro hombre se burló. "¿No quieres responder?" Acto seguido, cuatro golpes brutales impactaron en su abdomen, dejándola sin aliento y con un dolor agónico.

"Eres ridículo, amigo," rió el primer hombre, observando a Karen retorcerse en silencio, "¿cómo le preguntas sin destapar su boca?" Ambos compartieron una mirada lasciva mientras tocaban el cuerpo inerte y colgante de la reportera.


Abren su camisa  y rompen su sostén.

Fuiste bendecida mujer, son reales. tocan sus pechos suavemente.

Un choque eléctrico y una docena de golpes en el abdomen antes de preguntar.

Dinos con quién trabajas!


Sigues sin responder nena, tendremos que hacerlo de otra manera, toman su trasero y comienzan a bajar el pantalón pero en ese momento Wonderwoman que llega al lugar.

Los golpes resonaban sordos en el sótano cuando, de repente, una voz potente interrumpió la brutalidad. "Alto ahí, imbéciles", exclamó una figura imponente que apareció en la entrada. Wonder Woman, con su presencia majestuosa, avanzó sin dudarlo. Antes de que los hombres pudieran reaccionar, con movimientos rápidos como el rayo, les dobló los brazos con facilidad asombrosa, dejándolos gimiendo de dolor e incapacitados.

Con gentileza, desató a la reportera, quien cayó al suelo entre quejidos. "Gracias", alcanzó a decir Karen, su rostro pálido y cubierto de sudor, el cuerpo dolorido por los golpes y la tensión.

En un intento desesperado, el testigo clave, Jasper Evans, tomó un trozo de hierro oxidado que encontró en el suelo y se abalanzó sobre Wonder Woman. Ella, con una agilidad sorprendente para su fuerza, esquivó el ataque, tomó el brazo de Jasper, lo retorció con firmeza y, en un instante, lo dejó inmovilizado en el suelo, atado con su brillante Lazo de la Verdad.

Bajo la influencia del lazo mágico, Jasper imploró entre lágrimas. "¡No me obliguen! ¡Mi familia está en riesgo!" La verdad fluyó de sus labios sin poder evitarlo. Confesó haber recibido una gran suma de dinero de Kingpin para apuñalarlo en prisión, todo parte de un plan elaborado para ser trasladado y seguir manejando sus negocios desde la cárcel.

La confirmación heló la sangre de Karen. Era verdad. Kingpin lo había planeado todo, moviendo los hilos desde las sombras, y cada vez más parecía que el FBI estaba siendo cómplice, manchándose las manos por él.

Con la ayuda de Wonder Woman, lograron convencer a Jasper Evans de confesar toda la verdad frente a las cámaras, asegurándole protección para él y su familia. Se programó una transmisión en vivo para el mediodía del lunes.

El día de la transmisión, la tensión era palpable. Jasper llegó al canal, escoltado y con la promesa de seguridad cumplida. Wonder Woman observaba la transmisión desde un lugar seguro, sintiendo la inminente llegada del final de la impunidad de Kingpin. Por fin, la verdad saldría a la luz.

Pero lamentablemente la transmisión fue interrumpida alguien cortó la luz.

Esto podría ser peligroso Wonderwoman corre hacia el lugar tiene un mal presentimiento, el lugar no queda cerca tendrá que usar sus reservas de poder para llegar a tiempo, corre a gran velocidad esquivando automóviles y usando su lazo para acortar distancias 

Al llegar al lugar encuentra una masacre hay cuerpos desde el primer piso, escaleras y mientras sube por ellas escucha gritos.


En la sala de transmisión cierran las puertas quien quiera que sea está matando a todos en ese piso.
Karen saca un arma y apunta a la puerta.


El miedo es cada vez mas grande, el asesino llega a la puerta. pero alguien le habla desde la entrada.
Y un lazo envuelve su cuerpo. 
- Dime quién eres, sé que no eres DareDevil.


- Soy el Diablo- dice mientras gira y se desenreda.
Ella lo sigue, él se intenta esconder. Empuja unos muebles ella salta y corre hacia él.
No escaparás.


La Sombra en la Transmisión

Justo cuando la transmisión estaba a punto de comenzar, la pantalla se oscureció abruptamente. La luz se había cortado. Una punzada de peligro recorrió el cuerpo de Wonder Woman. Algo no estaba bien. Un mal presentimiento la invadió y supo que debía actuar de inmediato. El canal no estaba cerca, pero la urgencia del momento la obligó a recurrir a sus reservas de poder. Con una determinación feroz, comenzó a correr a una velocidad asombrosa, un borrón de movimiento que esquivaba el tráfico con agilidad sobrehumana, usando su lazo dorado para balancearse entre edificios y acortar distancias.

Al llegar al lugar, la escena era dantesca. Una masacre se extendía por todo el edificio. Cuerpos sin vida yacían en el vestíbulo, en las escaleras, un testimonio silencioso de una violencia brutal. A medida que ascendía, los gritos desgarradores resonaban desde los pisos superiores. Finalmente, llegó al piso de la sala de transmisión, justo cuando las puertas se cerraban con un golpe seco. Quienquiera que estuviera detrás de eso, estaba asesinando a todos en ese nivel.

Dentro de la sala, Karen, con el rostro crispado por el terror, empuñaba un arma improvisada, apuntando temblorosa hacia la puerta cerrada. El miedo la atenazaba, pero la adrenalina de la supervivencia la mantenía alerta. Entonces, la figura sombría del asesino se hizo visible al otro lado de la puerta. Pero justo en ese instante, una voz resonó desde la entrada del pasillo, deteniendo al atacante en seco. Un lazo dorado brillante se enroscó alrededor de su cuerpo con fuerza.

"Dime quién eres," exigió Wonder Woman, su voz firme y autoritaria, "¿Sé que no eres Daredevil."

La figura forcejeó, luego giró lentamente, desenredándose del lazo con una agilidad sorprendente. "Soy el Diablo," respondió con una voz fría y siniestra, antes de intentar desaparecer entre las sombras del pasillo.

Wonder Woman lo siguió de cerca, su determinación inquebrantable. El Diablo empujó muebles pesados, intentando bloquear su paso, pero ella saltó sobre los obstáculos con gracia y velocidad, corriendo tras él. "No escaparás," declaró, su voz resonando en el silencio mortal, "Muéstrate, quienquiera que seas."


El Diablo en la Oscuridad

El aire se volvió espeso, cargado de una presencia ominosa. Karen, con el corazón martilleándole en el pecho, hizo una seña furtiva a los pocos civiles aterrados que aún permanecían con ella. De reojo, les indicó que cerraran la puerta de la sala de transmisión. El silencio se tensó, cada respiración se sentía como un trueno. De repente, un ruido gutural y rápido resonó a su izquierda, un mero instante antes de que el verdadero ataque se desatara.

HUU!!!

Un impacto brutal y pesado se estrelló contra el rostro de Wonder Woman. No fue un golpe directo, sino un objeto contundente lanzado con una fuerza inaudita, que la hizo tambalearse peligrosamente, casi derribándola. La amazona se recuperó con un gruñido. "Bien, ahora estás en problemas", sentenció, su voz vibrando con una mezcla de furia y desafío.

Sus ojos, acostumbrados a la luz de la justicia, se esforzaron por penetrar la penumbra, buscando la figura evasiva que se movía con una velocidad perturbadora. Lo encontró. Justo cuando se lanzó hacia él, el "Diablo" sacó un arma y disparó. Wonder Woman, con su reflejos sobrehumanos, levantó sus brazaletes para bloquear las balas. Pero el atacante, con una astucia diabólica, no apuntó directamente a ella. En un movimiento calculado, disparó contra una placa metálica cercana. La bala rebotó con un silbido mortífero, impactando contra una cañería detrás de ella, y de ese segundo rebote, se incrustó dolorosamente en su pierna. Un grito de dolor, "¡Haaa!!!", escapó de sus labios.

Cojeando, pero con la ira encendiendo sus pasos, Wonder Woman se lanzó de nuevo hacia donde lo había visto. Pero ya no estaba. La figura se había disuelto en las sombras con una velocidad sobrenatural.

Sin perder un segundo, Wonder Woman giró en el aire con una agilidad impresionante, su cuerpo elevándose hasta la oscuridad del techo, donde se posó sobre una repisa estrecha, buscando una mejor perspectiva en la penumbra. El juego del gato y el ratón acababa de comenzar, y el "Diablo" parecía deleitarse en el terror que sembraba.


- Asi que la famosa mujer maravilla sangra.
Él está jugando, se esconde, sabe que es muy buena guerrera, está buscando usar sus armas y todo lo que pueda. Toma unas pilas y se las arroja mientras salta. Algunas golpean en sus brazaletes otras en la cara.
Esto se esta volviendo molesto. Lo ve detrás del estante sube y salta de inmediato

La Danza Siniestra del Diablo

La voz, grave y burlona, resonó en la penumbra. "Así que la famosa Mujer Maravilla sangra." El Diablo no solo la enfrentaba; estaba jugando con ella, saboreando cada momento de la persecución. Se escondía en las sombras, un depredador astuto que conocía la habilidad de su oponente y por eso buscaba explotar cualquier ventaja, cualquier arma a su alcance. De pronto, saltó desde un punto ciego, lanzando un puñado de pilas con fuerza sorprendente. Algunas impactaron con un chasquido contra los brazaletes de Wonder Woman, mientras otras golpearon directamente en su rostro, la fuerza del impacto enviando una punzada de dolor.

"Esto se está volviendo molesto", murmuró la amazona, la paciencia agotándose rápidamente. Sus ojos se fijaron en una silueta fugaz detrás de un estante. Sin dudarlo, subió de un salto y se lanzó de inmediato.

Pero el "Diablo" era un maestro de la distracción. Wonder Woman notó que le estaba dando la espalda a propósito, un cebo. Dentro del estante, la mano del atacante se extendió y sacó un objeto contundente: un bate de béisbol de metal.

¡FUUUU!!!!


El bate silbó en el aire antes de impactar con una fuerza brutal directamente en el vientre de Wonder Woman. El golpe la dejó sin aliento, una descarga de dolor que la hizo doblarse. Antes de que pudiera recuperarse, el "Diablo" giró con la agilidad de una serpiente y la golpeó de nuevo, el bate restallando contra su espalda con una violencia despiadada.

Cuando ella logró incorporarse y enfrentarlo, el "Diablo" sonrió con una crueldad helada. El bate se alzó de nuevo y, con un sonido húmedo y espantoso, golpeó con todas sus fuerzas directamente en sus costillas, justo debajo de sus pechos. ¡HUUUUUU!!!!! El aire escapó de los pulmones de la amazona en un jadeo ahogado. Aprovechando su momento de distracción y el desequilibrio, el "Diablo" ejecutó un barrido de piernas impecable, derribándola con un golpe seco contra el suelo.



El Clímax de la Bestia

El "Diablo" no perdió un instante. Con Wonder Woman en el suelo, la brutalidad se desató. La pateó y pisoteó como a un animal, cada impacto resonando con una crueldad inhumana. Cada quejido de dolor de la amazona parecía alimentar su sadismo, y los golpes se volvían más y más despiadados. La piedad no existía en sus ojos.

Con un movimiento vil, el agresor levantó uno de los brazos de Wonder Woman, exponiendo uno de sus costados. Sin remordimiento, la pateó en los senos fijo su ataque en esa zona desprotegida en reiteradas ocasiones, buscando infligir el máximo dolor. Para rematar la agonía, saltó con ambos pies, con todo su peso y malicia, sobre las rodillas de Wonder Woman, específicamente sobre la pierna herida por la bala. El impacto buscaba destrozarla, inmovilizarla.

Pero Wonder Woman, con una furia nacida del dolor y la desesperación, no cedió. Con un rugido que hizo vibrar el aire, se puso de pie, empujó a su atacante con una fuerza insospechada y le propinó una patada demoledora en el pecho. El "Diablo" retrocedió, cayendo con un golpe seco. Se levantó con una sonrisa torcida, la sangre manchándole los dientes, una clara señal de que disfrutaba cada instante de la masacre.

Antes de que pudiera reaccionar, Wonder Woman se lanzó con una agilidad feroz. Una rodilla voladora impactó en su rostro, seguida de una ráfaga implacable de más de veinte puñetazos en la cara. Cada golpe era un testimonio de su ira, cada impacto una búsqueda de justicia. Pero el "Diablo" no se inmutaba. Por el contrario, la sonrisa se ensanchaba en su rostro ensangrentado. Parecía deleitarse en el tormento, un verdadero depredador que no sentía dolor, solo el placer de la lucha.


El Infierno Desatado

Wonder Woman detuvo su furioso ataque, jadeando, solo para encontrarse con la sonrisa macabra del "Diablo". Antes de que pudiera anticipar nada, él lanzó una patada bestial directamente entre sus piernas. De no ser por las puntas metálicas de sus botas, los dedos de Wonder Woman se habrían quebrado por el impacto. Por desgracia, la fuerza del golpe la dobló, sembrando un dolor punzante. Este villano no conocía el honor. Mientras ella se encogía por el dolor, él se inclinó y le escupió un líquido corrosivo en los ojos, un ácido que incendió su visión.

Con un grito ahogado, Wonder Woman se limpió los ojos con el dorso de la mano, la vista borrosa pero su furia intacta. Empuñando sus armas de metal, atacó con rabia los puntos más vulnerables. Pero el "Diablo" la acorraló contra la pared, y con cada golpe despiadado, enterró los afilados extremos de sus armas en los senos de la Mujer Maravilla. La sangre manchó su armadura, el dolor era insoportable, pero ella se negaba a caer. Finalmente, con un grito de triunfo salvaje, el "Diablo" asestó un golpe devastador con el extremo de metal directamente entre sus piernas. Wonder Woman cayó de rodillas, un gemido animal escapando de sus labios.

Él la golpeó con la culata del arma en la cara, haciéndola tambalearse. Luego, con una rapidez escalofriante, introdujo violentamente el cañón de su pistola en la boca de la heroína. Ella forcejeó, escupiendo el arma con un hilo de sangre. En ese instante, con la otra mano, el "Diablo" sacó otra pistola y disparó a quemarropa justo arriba de uno de sus senos.

Wonder Woman no alcanzó siquiera a gritar cuando una de sus propias armas, arrebatada por el villano, impactó con el extremo afilado directamente en su rostro, dejándola aturdida y sangrando.

La tomó del cabello, obligándola a ponerse de pie contra la pared. Con una sonrisa sádica, el "Diablo" accionó un mecanismo en su arma de metal, descubriendo un extremo aún más puntiagudo. Con toda su fuerza, golpeó brutalmente su entrepierna. Wonder Woman cerró las piernas con un espasmo, un gemido de puro dolor escapando de su garganta como el aullido de una bestia herida. El "Diablo" le acarició la mejilla con burla. "Wow, qué sexy eres, mujer", susurró con voz lasciva antes de meterle los dedos en la boca por unos segundos, revolviendo con desprecio. Finalmente, la soltó, y Wonder Woman se desplomó sin fuerzas contra el suelo frío.


Los segundos se estiraron en una eternidad de dolor y humillación. A pesar de todo, Wonder Woman luchó por levantarse, su cuerpo temblaba con el esfuerzo. Sabía que el "Diablo" se dirigía al cuarto de transmisión, y cada fibra de su ser le gritaba que debía detenerlo. Pero él, con una astucia diabólica, no perdió el tiempo. Con un movimiento rápido, tomó unas tijeras y un puñado de lápices, lanzándolos con precisión mortal. Los objetos se clavaron en el brazo, las piernas y el pecho de Wonder Woman, rasgando su piel y armadura, y la heroína cayó nuevamente al suelo con un gemido de desesperación.

Arrastrándose, intentó reincorporarse, pero el "Diablo" corrió hacia ella, su rostro desfigurado por la malicia. No podía desaprovechar la oportunidad. Con una fuerza brutal, pateó repetidamente los pechos de la Mujer Maravilla, cada impacto resonando con un crujido macabro. Más sangre, cálida y espesa, se esparció por el suelo helado, un charco oscuro bajo el cuerpo inerte de la amazona.

Milagrosamente, Wonder Woman logró ponerse de pie una vez más, tambaleándose. Se arrancó los objetos incrustados de su cuerpo, la agonía era casi insoportable. Pero justo en ese instante, como si el destino se complaciera en su sufrimiento, una pesada repisa metálica se desprendió de la pared y cayó con estruendo sobre ella, sepultándola bajo el peso del metal retorcido.








La Voluntad Inquebrantable

Wonder Woman yacía aplastada bajo la repisa metálica, el dolor una marea oscura que amenazaba con ahogarla. Solo su cabeza y sus brazos lograban sobresalir, mientras el "Diablo" se regodeaba en su victoria. Saltó sobre ella, agudizando el sufrimiento, y luego, con un sadismo repugnante, pisoteó sus manos y su rostro una y otra vez, cada impacto resonando con una crueldad despiadada.

Inmovilizada por el peso del metal y con las energías al límite por su frenética carrera, la amazona estaba indefensa. Intentó deslizarse por un costado, sacó una pierna en un intento desesperado de patear, pero el villano fue más rápido. Le atrapó la pierna y, con una sonrisa helada, le enterró una cuchilla en el muslo. Un grito de agonía, "¡HAAAAAAA!!!!!", rasgó el aire.

Con sus últimas fuerzas, Wonder Woman solo pudo gritar: "¡Corran! ¡Corran para proteger a sus amigos!". El "Diablo", satisfecho con su obra, se dirigió hacia los aterrorizados civiles.

Como pudo, Wonder Woman empujó la pesada repisa metálica fuera de su cuerpo, la fuerza de su voluntad desafiando la lógica. Intentó levantarse, pero antes de que pudiera hacerlo por completo, el villano regresó, una pierna de ella aún atrapada bajo la repisa. Le propinó más de tres rodillazos brutales en la entrepierna. "¡Ya no te muevas!", siseó, "¡Déjame hacer mi trabajo!". Para poner un final simbólico a su derrota, le dejó caer una impresora pesada sobre la cabeza. No fue un daño grave para la amazona, pero era una declaración. El "Diablo" se dio la vuelta una vez más, dirigiéndose hacia los indefensos.

Pero la voluntad de Wonder Woman era más grande que cualquier dolor, más fuerte que cualquier humillación. Con un rugido que desafió la muerte, se puso de pie. La sangre le corría por el cuerpo, cada músculo clamaba por rendirse, pero sus ojos ardían con una resolución inquebrantable. "¡No importa cuántas veces me ataques, no dejaré que los lastimes!".


















Pero en el instante en que Wonder Woman logró ponerse de pie, el "Diablo" se lanzó hacia ella con la furia de un demonio. Le sujetó ambas piernas, la levantó en el aire y, con una fuerza brutal, corrió con ella suspendida, destrozando un ventanal con sus cuerpos. Cayeron violentamente al exterior, rompiendo una mesa en el impacto.

Con una rabia desmedida, el "Diablo" aplastó los pechos de Wonder Woman y pateó su entrepierna en el suelo con una fuerza tal que la heroína ya no pudo levantarse. Un grito desgarrador, "¡Haaaaaaaa!!!", escapó de sus labios.

"¡Eres una perra! ¡No pudiste contra mí!", siseó el "Diablo" con absoluta seguridad, sabiendo que Wonder Woman ya no podría levantarse ni detenerlo. Se inclinó, sus dedos recorrieron el cuerpo de la amazona desde el cuello, pasando por sus pechos, hasta donde terminaban sus piernas. "La próxima vez serás mía. Ahora tengo asuntos que atender", dijo, y con una última muestra de crueldad, le pisó el pecho con el talón de su bota antes de dirigirse directamente hacia los aterrorizados civiles.

Wonder Woman, con la voluntad quebrada y el cuerpo al límite, comenzó a arrastrarse con lentitud. En ese momento, escuchó un disparo. Sabía lo que había pasado. El testigo clave había sido asesinado. Wonder Woman había fracasado.

El nuevo enemigo salió del lugar con una sonrisa triunfante. "Nos vemos pronto, preciosa."

Wonder Woman, con el cuerpo destrozado y el alma marcada, se levantó con dificultad y se arrastró para socorrer a la periodista. No habían podido detener lo inevitable. El testigo estaba muerto.


Continuará...



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